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Por otra parte la mayoritaria presencia de originarios de Sant'Angelo in Vado habría posibilitado la concreción de una Comisión Pro Sant'Angelo in Vado en la segunda mitad de los años cincuenta que funcionó de manera discontinua. Estas fiestas (sumadas a las visitas a paisanos muchas veces desconocidos, ejercicio que posibilitaba la ampliación de la red de relaciones) posibilitaron el contacto entre quienes habían emigrado antes de la guerra y quienes se habían insertado recientemente. En este sentido, las fiestas que se venían realizando en las quintas de la familia Tiribelli durante los años cuarenta se continuaron hasta aproximadamente 1954 (varios de los testimonios orales coinciden en afirmar que en esas fiestas se "formaron unos cuantos matrimonios").
En este sentido por lo menos la mitad de los entrevistados han venido ya casados o lo han hecho "por poder", previo al acta de llamada. En el resto ha primado el casamiento con cónyuges argentinos hijos de italianos (con mayoría de hijos/ hijas de marchigianos) e italianos de otras regiones. Es importante señalar que aquellos que han llegado a la Argentina siendo niños o adolescentes han manifestado poseer una total libertad de elección. En cuanto a la presencia de la mujer en el mundo laboral no ha habido, aparentemente un relegamiento al interior del hogar, evidenciándose una presencia en el mercado de trabajo a través de empleos administrativos, trabajos en hoteles (mucamas) y trabajos en el domicilio (modista).
En lo que se refiere a la pertenencia a asociaciones de tipo étnico, casi la totalidad de los entrevistados no se asoció a ninguna asociación hasta la conformación de la UNION REGIONALE MARCHIGIANA en 1976, manifestado escaso interés por aquellas asociaciones italianas existentes y a las que concurrían los inmigrantes de la segunda posguerra: la Casa d'Italia (fundada en 1955 en la zona portuaria de Mar del Plata) y el Centro Italiano Marplatense.
En lo que se refiere al balance de la experiencia de la emigración, la mayoría de los marchigianos entrevistados manifestó encontrarse satisfecho de la posición económica alcanzada en la Argentina aunque fue un lugar común en las entrevistas expresar su desagrado hacia la situación económica argentina actual y las diferencias existentes entre los años de llegada y el presente. Por otra parte, si bien la mayoría tiene una mirada optimista hacia los logros económicos alcanzados aclaran que de haber permanecido un par de años más en Italia no habrían emigrado hacia la Argentina vista la posterior recuperación italiana. En la mayoría de las entrevistas ha surgido con evidencia el afán por lograr una buena posición y los grandes esfuerzos realizados en este sentido durante los primeros años siendo generales las largas jornadas de trabajo (que superaban largamente las diez horas de trabajo). Es claro, que en ese sentido, la existencia de una "cultura del ahorro" antes que una "cultura de consumo", es decir de las entrevistas surge con claridad una imagen del emigrante volcado hacia un esfuerzo constante que reducía al mínimo los tiempos (y los gastos) dedicados al descanso y que establecía entre las prioridades la construcción de la casa propia, levantada muchas veces gracias a la colaboración de los paisanos que se intercambiaban los jornales de trabajo durante los fines de semana.
Consideraciones finales
Los emigrantes marchigianos que llegaron a Mar del Plata entre 1947 y 1952 encontraron una comunidad compuesta por marchigianos llegados en diferentes flujos migratorios desde finales del siglo que mostraba signos claros de cierta estabilidad y presencia en diversas actividades de la vida económica marplatense: jardinería, construcción, atención de chalets y en menor medida, pesca. Evidentemente la presencia de una población marchigiana considerablemente consolidada favoreció la incorporación de los marchigianos llegados en la segunda posguerra y disminuyó las tensiones que podían producirse en la integración en la sociedad de recepción. La existencia de cadenas emigratorias que proveían de información, cartas de llamada y brindaba el acceso a redes más amplias que favorecían el acceso a la vivienda y al empleo, evidentemente debe haber influido en gran medida en el logro de posiciones económicas (que en general se corresponden con los sectores medios de la sociedad marplatense) que, al momento de hacer un balance de la experiencia emigratoria eran vistas como positivas.
Las dimensiones de la presencia de los emigrados de diversas localidades de la provincia de Pésaro-Urbino (en especial de Sant'Angelo in Vado y localidades vecinas) se hizo evidente en los patrones de radicación, continuándose en gran medida los de anteriores flujos migratorios. En este sentido, la ubicación de marchigianos en la zona de la Estación nueva de ferrocarril y en la zona de la Loma de Stella Maris respondió a éstos anteriores patrones que se explicaban, en parte, a partir de la existencia de grupos importantes de marchigianos dedicados a la jardinería y cuidado de los chalets de las elites veraneantes.

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