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En este sentido, es importante aclarar que debido a la carencia de datos regionales en los censos de población y la inexistencia de archivos públicos que se remonten a este período (debido a su reciente formación) en el Viceconsulado de Italia en Mar del Plata, el cumplimiento de tal propósito se intentará alcanzar gracias a un acercamiento cualitativo a partir principalmente de entrevistas orales realizadas entre los marchigianos inmigrantes de la segunda posguerra y, en menor número a inmigrantes marchigianos de las décadas precedentes. En este sentido, la elección de esta metodología, más allá de la carencia de otro tipo de fuentes, permitirá un acercamiento a la “cotidianidad” de los actores “….modo privilegiado de crítica y desmitificación de la macrohistoria, además de momento integrativo esencial de ella al punto de hacer caer la artificiosa contraposición entre macro y micro y entre estructura y persona”. Por otra parte, la realización de entrevistas individuales (o familiares) si bien recoje la subjetividad tanto del entrevistado como del entrevistador, permite un acercamiento a la historia del grupo social merced al entramado inseparable constituido entre la praxis cotidiana del sujeto y la totalidad social del grupo de referencia.

La región marchigiana y la constitución de los primeros núcleos marchigianos en Mar del Plata

A través de las entrevistas realizadas a inmigrantes de las primeras décadas del siglo, así como algunas biografias publicadas, puede reconstruirse en parte la experiencia marchigiana de los primeros tiempos en Mar del Plata. En este sentido, (y en una característica que se repetíría en la segunda posguerra) los emigrantes provenían en gran medida de la provincia de Pésaro-Urbino, en especial de los pueblos y localidades ubicados en cercanía a las nacientes del Rio Metauro (en especial Belforte all'Isauro, Mercatello sul Metauro, Sant'Angelo in Vado, Urbania). Las primeras presencias marchigianas en Mar del Plata habría que rastrearlas hacia fines de la década de 1880 con la existencia de un grupo de pescadores de las provincias de Macerata y Ascoli Piceno y con la llegada en 1887 de Antonio Valentini, proveniente de Belforte all'Isauro y que ejercía un importante papel en diversos sectores de la vida social y política marplatense(fundador de la Sociedad Cosmopolita de Socorros Mutuos en 1891, fundador de un periódico publicado en italiano, miembro fundador y posteriormente concejal municipal por el Partido Socialista en 1919) y que asumiría el papel de incentivador del “llamado de paisanos” como comienzo de una posible “cadena”. Se establecerían, en este sentido, dos núcleos de marchigianos definidos a partir de su procedencia provincial: por un lado los provenientes de las provincias de Ascoli Piceno y Macerata y cuya ocupación mayoritaria sería la pesca, y por el otro, el núcleo de los emigrantes de la provincia de Pesaro-Urbino dedicados a la construcción y a los servicios. Dentro de éste último grupo, varias de las familias provenientes de Sant'Angelo in Vado que lograrían ocupar un lugar de importancia en la vida de la ciudad ya se encontraban asentadas en la primera década de éste siglo. En este sentido, la participación de los marchigianos en la vida económica de la ciudad sería encausada a través de aquellas actividades ligadas con las características de un incipiente núcleo urbano, centro de veraneo de las élites argentinas y que luego serían continuadas por la inmigración de posguerra: construcción, hotelería, jardinería y atención de los chalets de la elite durante los meses de invierno. Con respecto a la construcción, la participación de los marchigianos manifestó seguir una tendencia que identificaba a los italianos con las actividades relacionadas a la construcción (albañiles, pintores, yeseros, frentistas, constructores) y a los españoles inmigrantes con las actividades rurales y comerciales. En este sentido, la participación de los marchigianos como constructores (es decir, pequeños empresarios que llevaban adelante la construcción de chalets para la elite o que participaban como contratistas en obras públicas) se manifestaría más claramente con posterioridad a 1900, constituyendo el cuarto grupo en importancia (después de los lombardos, toscanos y piemonteses) entre los constructores entre 1870 y 1920. Por otra parte, en actividades ligadas a la construcción como corralones de materiales o carpinterías también se encontraría la presencia marchigiana a través de diversas familias, una de las cuales dará forma a partir de 1905 a uno de los dos corralones más importantes de la ciudad. Su importancia vendría dada en lo que respecta a la inmigración marchigiana en la concesión preferencial en la compra de materiales de construcción de que gozaban los “paisanos” constructores o que pretendían levantar la “casa propia” y en lo que tiene que ver a la contratación de mano de obra marchigiana.

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